Plaza Venezuela

domingo, 6 de marzo de 2011

CALLE NEGRÍN DEBE SU NOMBRE A PARASITÓLOGO


La calle más famosa y más grande de Sabana Grande es la Negrín,que va desde El Recreo hasta La Florida, pasando por la avenida Las Acacias.

A mediados de la segunda década de este siglo se hizo famoso este nombre. Unos veían a nuestro personaje como un ente mitológico, otros como un brujo o empírico.

Muchos lo tenían como un médico famoso, es decir, se conjeturaban las leyendas más fantásticas y graciosas en torno a la vida y obra de este recordado hombre, Jesús María Negrín.

Para fines del siglo XIX era propietario de la hacienda Duarte, situada entre Los Dos Caminos y Petare. Domingo Álvarez, hombre serio, laborioso y honrado que vivía allí modestamente.

La precaria situación económica lo obligaba a que sus dos hijos mayores le ayudaran en sus faenas agrícolas, recogiendo los tomates y otros frutos. Siempre los muchachos traían otros compañeritos, a quienes Don Antonio les ayudaba económicamente, entre ellos figuraban Jesús María y Rufino Negrín, huerfanitos que vivían con su madre en La Cañada, no muy distante.

Una noche la luna se ocultó, tras densos nubarrones, y una llovizna fría caía sobre la arboleda que rodeaba las viejas ruinas del trapiche. Los perros ladran, se sienten pasos extraños en el corredor, don Domingo se incorpora de su lecho y viene para atender al recién llegado.

Este es el profesor alemán que desea subir a una montaña. Viene cargado con infinidad de sacos de cuero, unos con vituallas, otros con instrumentos y abrigos. Don Domingo al observar al viajero, hombre comprensivo y bondadoso, no tardó en aceptarlo como huésped.

Al día siguiente, el mal tiempo continuaba y don Domingo aconsejó a su visitante esperar. Este señor alemán era un profesor de botánica de un instituto en Berlín y recorría el mundo buscando plantas específicas para sus estudios.

En los países tropicales le interesó sobremanera la parasitosis y su influencia en los riñones.

Este señor pidió, ofreciendo buena paga, un baquiano y alguien que le ayudara a cargar su equipaje. Juan, entusiasmado, le pidió a su padre que le permitiera acompañar al viajero y buscó de compañero a su inseparable amigo Jesús María Negrín.

Ya los tres estaban en marcha y estuvieron como perdidos durante varios días, cuando regresaron los muchachos estaban encantados, contando los detalles de la interesante excursión. El profesor, por su parte, hacía elogios de la inteligencia de los muchachos y pedía a don Domingo que se los dejara como empleados para el recorrido que tenía que hacer por los Llanos, los Andes y el Orinoco.

Don Domingo y su esposa doña Julia no quisieron que Juan se apartara de ellos, no así Jesús María Negrín, a quien se le presentaba la oportunidad de ayudar a su madre y a su hermanito Rufino, además que le había tomado especial cariño tanto al profesor como a los estudios que efectuaba.

Es así como luego veremos a Jesús María Negrín por los Llanos, por los Andes, por el Orinoco. Fue a Alemania, viajó por África, Asia y Australia, se inundó de conocimientos botánicos.

Un mal día en Apure murió de fiebre amarilla el alemán. Jesús María hizo lo que pudo y se vino a Caracas, con la tristeza en el corazón de ver perdido a su maestro, su protector y su gran amigo, pero pleno de útiles conocimientos y con una desarrollada inteligencia y una visión de futuro.

Llegó a Caracas a La Cañada, metió en su cuarto todos sus experimentos de tantos años y con su hermano Rufino enyugó sus bueyes y se puso a trabajar de guayán.

Un buen día se presentó por allí una comadre que tenía una hija enferma y que nadie sabía lo que tenía, Jesús María la examina y le da a la madre una receta que le hace botar cantidad de lombrices y la chica se cura. La madre anda repartiendo la nueva de vecindario en vecindario y comienzan a llover los enfermos en La Cañada. Al principio Jesús María no quería cobrar, pero luego vio aquello como una oportunidad de trabajo y servicio al prójimo y comenzó a crecer la fama al punto que las autoridades y los médicos tuvieron que intervenir y fue tal la guerra que hasta se le hizo meter en la cárcel.

En Ocumare del Tuy se va adelgazando don Juancho Gómez, presidente del estado Miranda, se enferma y no se atina con su dolencia. El doctor Márquez Bustillo le visita y habla de Negrín. A don Juancho le gusta la idea y hace que lo lleven a ver a Negrín. Le examina y le dice “usted tiene tal y cual parásito. Tomando esto se cura”, y así fue, don Juancho se curó, y mandó a poner en libertad a Negrín.

Por ciertas protestas de los médicos y por una curiosidad científica muy natural, se le sometió a un riguroso examen. En vista de sus grandes conocimientos que dejó muy bien impresionados a los examinadores, ya que no podía obtener la borla de doctor universitario, se le concedió un título de “herborista parasitólogo”.

Entonces pudo ejercer su profesión y mudó su dispensario a Sabana Grande. Fue tal su clientela que la calle se llamó Negrín, y hasta hubo un autobús de “Caracas a Negrín”. Allí fue visitado por toda Caracas y fueron innumerables sus curaciones. Negrín murió en Maiquetía en 1933.

Cierre hasta abril

El Proyecto de Rehabilitación del Bulevar de Sabana Grande que impulsa PDVSA La Estancia, en conjunto con el Gobierno del Distrito Capital y La Alcaldía de Libertador, se reanudó para culminar con los trabajos en los tramos 3, 4 y 5.

En ese sentido, la Calle Negrín y la Calle El Recreo, transversales a este popular corredor peatonal, permanecerán cerradas hasta el viernes 1 de abril. Durante este lapso, además se cerrará la calle Humboldt y se limitará de manera parcial el tránsito vehicular por la 1ra. Avenida de Las Delicias (Santos Erminy). El paso de vehículos también será restringido por la 1ra. Transversal de Bello Monte y la 1ra. Calle de Bello Monte desde el 17 de enero hasta el 17 de marzo. El plan es ampliar espacios públicos.

Manuel Barrar/Periódico Comunitario El Gran Bulevar
Fotos Jesús Castillo/Ciudad CCS

http://www.sabanagrandeonline.com/site/index.php?option=com_content&task=view&id=174&Itemid=1

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